lunes, 16 de julio de 2012

Esterilización: una práctica responsable

MVZ Fernanda

Como dueños, es nuestra responsabilidad conocer los riesgos y complicaciones que existen al no esterilizar a nuestros perros y gatos. Es imprescindible tanto por el compromiso que tenemos de brindarle bienestar a las crías que estos puedan tener, como a ellos y su salud.

Esterilizar a nuestros animales previene que cada vez más de ellos se enfrenten a las calles y los riegos que ello implica. La falta de cuidados o que terminen siendo sacrificados injustamente.

En hembras el riesgo de presentar enfermedades aumenta cada celo y hay mayor probabilidad de que con el paso de los años existan problemas que comprometan considerablemente su vida como infecciones fuertes, quistes y cáncer. Además de presentar comportamientos extraños como apego a peluches y juguetes, y semilactaciones espontaneas, entre otros. Por esto, la mejor manera de asegurar su salud a largo plazo es a través de la esterilización.

El procedimiento para la esterilización se llama OVH (ovariohisterectomía). Consiste en el corte y retiro de ambos ovarios y útero. Aunque es una cirugía muy sencilla, pueden presentarse diversas complicaciones por lo que se recomienda que este procedimiento de lleve a cabo después de dos meses del celo, porque en éste tiempo los vasos sanguíneos del útero son muy pequeños y se disminuye el riesgo de presentar hemorragias anormales o infecciones. Cabe mencionar la OVH previene quistes en el ovario e infecciones graves de útero que suelen ser de emergencia, disminuye la probabilidad de que se formen tumores de glándula mamaria, metástasis a otros órganos y cómo mencioné anteriormente, cambios de comportamiento.

Es importante que se haga el retiro completo de los ovarios, ya que si se deja aunque sea una pequeña parte, la perrita seguirá presentando sangrados y comportamiento como si estuviese en celo, además de la predisposición a los problemas antes mencionados.

La mayoría de los Médicos Veterinarios recomendamos esterilizar a las hembras justo después del primer celo pero, aunque no es muy común, se les puede someter a ésta cirugía un mes antes de éste, aproximadamente a los 5 meses de edad. Generalmente, con los cuidados necesarios la recuperación es rápida y exitosa.


Para los machos existen dos opciones: castrarlos o practicarles una vasectomía. Esta decisión va a depender básicamente si se desea cambio o permanencia del comportamiento característico de este género.

La castración consiste en retirar los testículos y con esto, hay una disminución en la producción de testosterona que, con el tiempo, modera el comportamiento de dominancia del perro o gato. Dejando de marcar territorio, y de luchar por cruzarse con hembras, por ejemplo.
La vasectomía es el corte del conducto que comunica a los testículos con el pene. La presencia de los testículos promueve altos niveles de testosterona y producción de espermatozoides, por lo que el macho todavía presenta comportamiento para el apareamiento y de dominancia en su manada.

Ambas cirugías son menos invasivas que la OVH, pero de igual manera se deben tener cuidados postquirúrgicos, como son:

Evitar que el peque se esté lamiendo la herida. Esto previene el retiro accidental de puntos e infecciones, además de permitir la correcta cicatrización de la piel.

En hembras, evitar que suban escaleras o brinquen.
Cumplir con los horarios del medicamento que el MVZ recete y acudir a las revisiones para descartar cualquier problema.

Recuerda que la esterilización puede salvar a miles de perros y gatos de tener una vida triste y solitaria.

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